El embalaje es esencial para el comercio. Conserva y protege los bienes, facilita su transporte y almacenamiento e informa al consumidor. También puede ayudar a prevenir el robo.
Para cumplir estas funciones, el embalaje debe satisfacer tres requisitos: ser resistente, proteger y conservar el producto (impermeabilidad, higiene, propiedades organolépticas, adherencia cero, etc.), y demostrarlo para promover las vendas.
Los plásticos, solos o en combinación con otros materiales, respetan estos requisitos gracias a sus ilimitadas posibilidades de diseño y sus propiedades físicas y químicas.
Los plásticos pueden producirse a un bajo coste energético y son resistentes pero también ligeros, estables e impermeables - propiedades muy útiles para envases alimentarios, cosméticos y farmacéuticos.
La mayoría de los plásticos utilizados en embalajes puede reciclarse. Las empresas de Solvay y sus socios realizan cada vez más sus propias operaciones de reciclado.
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